Escrito por: Blau85

Le sigo y aprendo

Escrito por: Blau85
¿Quién no ha tenido algún accidente jugando?. Yo con mis “ex” he tenido unos cuantos. Por no saber, por ser demasiado impulsiva, por jugar salvajemente o por dejarnos llevar por los deseos y el morbo sin tener ni idea de los inconvenientes que tendríamos. Pero en ese momento, en el instante que tienes placer, te da un poco todo igual y sigues adelante aunque sepas que tomas el camino más morboso pero a la vez más dañino.

Y aquí es donde con ÉL y su ventaja más grande, me desmonta y me llena de una seguridad increíble. La edad le ha dado paciencia, experiencia, tranquilidad y una seguridad que ni yo podría imaginar.

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En alguna sesión, me queda la sensación de que se para antes de llegar a mis límites…, es como si me quedara insatisfecha conmigo misma y creyera que soy capaz de dar mucho más pero las percepciones que llegan a ÉL, le hacen parar y no seguir. La primera vez fue con las “agujas”, ya que al clavarme la cuarta se negó a ponerme ninguna más. Algo parecido paso con los azotes con la “regla”, que la primera vez que me lo hizo, al observar ciertas marcas decidió darlo por finalizado…, y otro tanto me ha ocurrido con la “vara”.

Y como decía, aquí es donde su experiencia y edad me desmonta y da una seguridad que no puedo replicarle nada. Yo suelo tener esa sensación de poder ir más allá de donde ÉL decide parar. Pero el tiempo que llevo a su lado me ha permitido comparar con antiguas experiencias y entender que mi decisión por no parar, me llevó a sensaciones que después me ha costado mucho superar. Una mala decisión en un momento de calentón me dejo un corte en la vagina que me ha costado años superar y gracias a ÉL ahora es algo del pasado… así como otros momentos de locura que también he superado.

Y es que al terminar el juego solemos hablar mucho y me da una explicación muy convincente del porque hay que parar. Y aunque soy algo “tozudilla” (menos que ÉL, por supuesto jajajajaja) en algún momento puedo decirle que si pero sin estar convencida del todo, hasta que después la propia experiencia le da la razón. Las siguientes sesiones de azotes con la regla o la vara me lo han confirmado. Es muy fina la línea que te hace detestar una cosa para siempre, o por el contrario, recibirlo como un regalo que aunque sepas que no llegaras a tu limite, te dejara con las ganas de ver que lo superas, evolucionas y te quedan deseos de querer más.

Es el tiempo que llevo junto a ÉL y todo lo que por el momento llevamos juntos, lo que me ha permitido comparar. No sé si estará bien o mal, lo que sí sé, es que queriéndolo o sin querer hago comparativas con mis experiencias pasadas para darme cuenta del porque me siento más unida y más apasionada cada día de su forma de ser. Y eso también es un reto y un inconveniente, ya que cuando soy yo quien quiero tomar el Dominio, quisiera ser como ÉL y tener esa seguridad de que sabré parar a tiempo sin dejarme llevar por su excitación o deseo.